Amigos, abandono mi fetichismo podal para fijarme de nuevo en mi otra zona femenina preferida: la pechuga. En este caso, para aconsejar a las titis que por favor no vayan de naturales y se pongan sujetador. Las consecuencias puedes ser terribles. Véanse los casos de Scarlett Johansson, Eva Mendes y Antonique Smith (la negra de Notorious). Fijaros qué diferencia entre con o sin wonderbra, qué canalillos gloriosos o etíopes, qué volúmenes y texturas lozanas o caídas y tortilleras. Qué lástima, la verdad. Uno siempre ha sido de tetas naturales, y no hay más asco que descubrir el costurón de la operación siliconada. Pero, joder, no hay color. Vale que las tetas caídas tienen morbo si ellan se ponen encima al follar y las hacen bambolear en las acometidas. Incluso para chupárselas en plan autobeso en los pezones. En fin, no digo nada. Las imágenes cantan. Bueno, ya me he quitado este peso de encima. Igual vuelvo otro día con más piececillos sabrosones. Ciao salidorros.